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Nuestro proyecto educativo se ha elaborado con un enfoque de globalidad ya que cada acción implica a todo el desarrollo. Este aspecto global es muy importante para poder conseguir experiencias donde se integren aspectos cognitivos, afectivos y motores.
Cada niño tiene un aula de referencia en la que se llevan a cabo las actividades programadas por sus educadores para conseguir los objetivos propuestos. Estas actividades las desarrollamos a través del juego ya que gracias a este, el niño explora todas las posibilidades de su entorno, con estímulos continuos por parte del educador, sin olvidar que cada niño tiene un modo y un ritmo particular de desarrollo. Todos los grupos de la Escuela están a cargo de un educador/tutor que contarán con la colaboración de educadores de apoyo. Cada una de las aulas, a su vez está organizada por zonas fijas y rincones de juego que se irán cambiando progresivamente. La distribución creará un ambiente semejante a la vivienda familiar, favoreciendo el juego simbólico y a su vez el equipamiento se organiza con criterio de áreas funcionales (llegadas y salidas, alimentación, juego, sueño, cambio de pañales, higiene personal, actividades múltiples…).
Tanto la organización espacial como temporal se ha diseñado pensando en las características evolutivas del niño, teniendo en cuenta el ritmo de cada uno de ellos. Entre las funciones del educador destacamos la de motivar la actividad en grupo y mantener los recursos necesarios, siendo el punto de referencia para el niño y cubriendo sus necesidades afectivas y de seguridad. Además, el educador se adaptará y estimulará individualmente el aprendizaje de cada niño día a día. La colaboración educativa entre familia y centro, constituye la mejor garantía para el logro de los objetivos globales de la educación infantil, mediante la comunicación y el intercambio entre padres y educadores de sugerencias y expectativas en torno a la educación y desarrollo de sus hijos.
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